Mirando al mismo punto de siempre, en la misma cuidad y calle donde siempre ha vivido. Se le ocurrió sentir el aire, las nubes y hasta los susurros de las personas caminado apresuradas.
Se detuvo ahí, y recordó su amor profundo por aquel que no pudo completar sus días.
-El vacío es muy grande, pero no es más doloroso que el dolor en si.- Pensó.
Volvió a sentir las nubes, y voló lejos de todo.
Decidió sentir el aire en sus manos, y acariciar los rayos del sol con su cabello.
Si, solo quedó la mitad.
Una mitad que no ha podido olvidar, y que aún sueña con lo maravilloso que pudieron ser sus días juntos.
Volvió a mirar el piso.
Se recostó sobre el asfalto, y decidió vivir su realidad teniéndolo vivo en lo más profundo de su ser.
Ahora él está presente, en las nubes, en el aire, y en los susurros de las personas caminado apresuradas.